Una de las cosas más obvias y a su vez, de las que más se pasa por alto es que para avanzar o mejorar en cualquier área de nuestra vida, primero debemos tener muy claro que es lo que queremos.

Muchas personas dicen que saben lo que quieren. Por ejemplo; quieren más dinero, quieren una mejor relación de pareja, quieren ser felices, quieren sentirse bien, etc.

Todos son objetivos válidos, pero comparten dos problemas.

En primer lugar, son genéricos, es decir, si tú fueras el genio de la lámpara y te dispusieras a conceder esos deseos, te podrías preguntar: ¿Cuánto es más dinero? ¿Cómo sería una mejor relación, mejor que cual y en qué aspectos?

¿Qué necesita para ser feliz, que le hace feliz? ¿En qué quiere sentirse bien, que significa sentirse bien para esta persona?

El otro problema es saber si esos objetivos son objetivos finales o si hay otros objetivos detrás, que son los que realmente deseas alcanzar.

Por ejemplo, cuando alguien quiere más dinero, no lo quiere por el papel moneda en sí, sino por lo que le brindará ese dinero. Puede ser libertad, nuevas experiencias, seguridad, placer, etc., y esos son los verdaderos objetivos.

El dinero es la herramienta o el medio para alcanzar algo. Si tienes claro tu objetivo final, bien puedes alcanzarlo con dinero o bien con otros medios, pero evitarás caer en la trampa del falso objetivo.

Es decir, si quieres más dinero, pero en realidad lo que quieres es más libertad, puedes caer en el error de enfocarte en trabajar 20hs al día y obtener más dinero, pero no estrás feliz porque no tienes libertad, que era en definitiva lo que realmente deseabas.

Por eso es importante, cuando nos decidimos a cambiar algún área de nuestras vidas, saber exactamente lo que queremos, y cuando creemos que lo tenemos claro preguntarnos: ¿Para qué lo quiero? Al obtener una respuesta volver a preguntar; ¿Por qué? ¿Para qué quiero eso? Y así sucesivamente hasta llegar al verdadero objetivo que queremos alcanzar.

Igual de importante es ser lo más específico posible con tu meta para identificar con claridad el camino y los pasos que darás y los recursos con los que cuentas, o los que debes conseguir.

Sin tener estos aspectos en cuenta, será más difícil alcanzar nuestros objetivos, o nos perderemos esperando que las circunstancias externas nos ayuden a lograrlo sin avanzar a ninguna parte, porque, como dice la frase; “No hay viento favorable para quien no sabe dónde va”

Con todo mi corazón, te deseo mucho éxito.

María Raquel Denis.

Coach y Mentora

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